No sé por qué los humanos creemos el error de que las tradiciones son sinónimos de cosas buenas. No siempre tradición es sinónimo de algo divertido. Una tradición ya es una obligación, es decir hacerlo porque lo venimos haciendo y porque salió bien una vez y tiene que salir bien otra vez, y otra vez. Como cuando querés sacar una foto a toda la familia cenando un domingo, y diez años después ves la foto y decís: ¿qué tradición era esto?. Las familias se separan. Los valores cambian. La gente muere... ¿Por qué tengo que festejar Navidad?, ¿por qué tengo que casarme?, ¿por qué tengo que tener un empleo que no me gusta?, ¿por qué?
Mi vieja me dice que no tengo que renegar de mi pasado. Pero, ¿cómo no hacerlo?, si del pasado construí mi presente y de éste construyo mi futuro.
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