En el ámbito laboral, el perfeccionismo a menudo viene acompañado de baja productividad, dado que se pierde tiempo y energía en los detalles irrelevantes de las tareas o actividades diarias.
A nivel patológico, el perfeccionismo puede hacer que la persona no pueda empezar alguna tarea o trabajo por desconocer el modo ‘correcto’ de hacerlo.
Los perfeccionistas, debido a que se exigen demasiado a sí mismos, esperan lo mismo de las otras personas y esto provoca alejamiento y carencia de vida social.
- Temor al fracaso. Los perfeccionistas asocian el fracaso con una falta de valor personal y constantemente piensan que si fallan en algo no valen para nada. Al estar demasiado centrados en tratar de evitar cometer errores, pierden oportunidades de crecer y aprender.
- Pensamiento radical. Se van de un extremo a otro sin tener en cuenta los términos medios, de modo que si no hacen las cosas perfectas, consideran que no sirven para nada o se sienten incapaces de seguir adelante.
Soy perfeccionista.
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